Repostería artesanal

En el año 1978, nuestras hermanas mayores iniciaron una monacal confitería, dando comienzo a la fabricación y venta de nuestros primeros y más tradicionales productos.

 

Ellas sentaron las bases de lo que siempre ha sido y es el criterio de nuestra forma de trabajar: la selección de las mejores materias primas y una elaboración manual, cuidada, llena de paciencia y delicadeza.

A lo largo de más de 40 años hemos podido añadir un ingrediente básico a nuestros productos: la experiencia.

 

Ella nos ha permitido poder ofrecer una gama cada vez más amplia de dulces, y responder, de esta manera, al gusto del cliente que se acerca a nuestras tiendas.

Artesanía

Nuestra artesanía quiere llevar una pequeña luz de ternura y esperanza a cada hogar a través de un gesto tan sencillo y cotidiano como hacer un regalo.

Cada uno de nuestros productos es ocasión para ofrecer una palabra de vida, una imagen que despierte una sonrisa, un mensaje que atempere el corazón, que lo llene del ánimo que es capaz de afrontar el día a día. Todos los artículos llevan detrás la oración y la vida de la comunidad. Nada saldría adelante sin el trabajo en comunión de todas las hermanas.

 

En un mundo desencantado y que a menudo siente frío, donde las personas pasan unas junto a otras como viajeros con la mirada distraída y el gesto impersonal, en una sociedad que tantas veces ha dejado de lado la ternura, urge llevar a todos el amor tierno y misericordioso de Jesús.